¡Construyamos un Cauca Democrática!

La vida es sagrada y es connatural a todo ciudadano exigir el respeto a tan fundamental derecho.  Los recursos públicos también son sagrados, del buen uso de los mismos depende una vida más digna para los individuos más desprotegidos y la vida misma de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Protejamos nuestros recursos como a nuestra propia vida.

El pueblo mandante está obligado a ejercer sus derechos soberanos, a preservar el equilibrio que exige la representación en la democracia.

Si bien el pueblo tiene la libertad política de elegir, también la obligación de destituir al mandatario que no cumpla sus propuestas.

Un Cauca democrática tiene que ser firme cuando corresponde revocar al mandatario que no cumpla sus programas o malverse los recursos.

La Cauca   ética y democrática no debe permitir jamás se vuelva a irrespetar la independencia de los poderes públicos. El Gobernador   no debe parcelar la administración pública en pago de favores o apoyos políticos, y menos ceder a la tentación extorsiva de obtener gobernabilidad entregando a retazos   su gobierno.

Tal proceder dispersa la unidad de la administración y extravía en bolsillo ajeno la ejecución de los recursos. El Gobernador dispuesto a ese tipo de transacciones no es prenda de garantía para la región .

El modelo moderno y eficiente de la administración pública debe respetar la separación que determina la constitución entre administración y política, a través de la suficientemente reglamentada carrera administrativa; que el clientelismo promovido desde los partidos no ha permitido materializar. Con la carrera, el acceso, la promoción y la permanencia de los funcionarios se realiza por concurso; donde únicamente la igualdad y el mérito resuelven la vinculación de los más preparados e idóneos.

El clientelismo sigue, a pesar de la carrera, conservando su poder nominativo. El nombramiento directo y recientemente la intermediación de cooperativas de trabajo asociado y las órdenes de prestación de servicios, son la práctica común. Se trata de formas esclavistas de contratación usadas por el estado y las administraciones regionales para ocultar verdaderas relaciones laborales, en abusivo desconocimiento de los más elementales derechos del trabajador.

Dichas prácticas son tanto más perversas, en cuanto se mantienen para falsear la democracia, dada la utilización de contrataciones signadas por la inseguridad laboral; para presionar el favorecimiento político de los nominadores a título de contraprestación por los servicios administrativos dispensados.

 

Cauca, cuna de la libertad. Rechaza las prácticas esclavistas de contratación y las cadenas con que amarra la mala política la libre expresión de los ciudadanos en la democracia.

 

¡Construyamos un Cauca   democrática!