Desde Barbosa fueron llevados a la frontera,Venezolanos aceptaron retornar a su país

Unas 300 personas de nacionalidad venezolana, entre hombres, mujeres y niños, fueron transportadas desde el municipio de Barbosa, Santander, gasta la frontera con su país, según lo anunció la alcaldesa de ese municipio, Deyanira Ardila González.

La funcionaria expresó que esa labor se realizó con el acompañamiento de la Policía Nacional, funcionarios de Migración Colombia y representantes de Derechos Humanos, “unos querían irse por voluntad propia, pero otros tuvimos que convencerlos de irse porque estaban dedicados a cometer ilícitos como venta de estupefacientes o ponían a los niños a mendigar”, dijo la funcionaria.

Las personas que hablaron con los venezolanos los convencieron para transportarlos hasta la frontera con su país. Para esta labor el municipio contrato los buses y la alimentación y salieron hacia Cúcuta.

Que busquen a su familia

“Lo primordial era salvaguardar los derechos humanos de estos venezolanos que por los problemas de gobierno en su país han tenido que salir hacia otras latitudes”, dijo la alcaldesa.
La mayoría de las personas devueltas a Venezuela estaban en Barbosa, dedicados a la mendicidad, a vender sustancias sicoactivas y aguantaban hambre. Deyanira Ardila señaló que aún quedan venezolanos en su municipio, pero que estos cuentan con un trabajo y no causan conflictos sociales.

Añadió  el propósito llevarlos hasta la frontera es para que busquen a sus familias y que regresen a su país, además, para que pueden ser apoyados con las ayudas internacionales que en este momento se envían hacia Venezuela.

Si delinquen, se van 

La funcionaria señaló también que en la medida que se presenten problemas con los venezolanos, sobre todo en el expendio de sustancias psicoactivas, y también en conflictos al interior del municipio, serían causal de devolverlos hacia su país.
En Barbosa no se han presentado hechos generados por venezolanos, que lamentar.
Se tiene calculado que hay al menos unos 3.500 venezolanos en la provincia de Vélez, distribuidos en los municipios de Puente Nacional, Vélez, Güepsa.

De acuerdo al reporte de las autoridades la mayoría cuenta con un trabajo estable, pero otros están dedicados al mendicidad y a actividades ilícitas como la venta de estupefacientes, el robo y, sobre todo, ponen a los niños a la mendicidad.