Durante 16 Inpec ocultó años muerte de recluso en Bucaramanga

El hombre comenzó a pagar 11 años de condena en 1990 en Cartagena y fue trasladado a Bucaramanga en 1992. El 19 de junio de 1993, Gustavo Vargas Morelo, un recluso de la cárcel de mediana seguridad de Bucaramanga, fue asesinado por uno de sus compañeros de prisión.

Sin embargo, su familia no había podido visitarlo en la capital de Santander por falta de recursos, y solo preguntó por él hasta 2008, cuando se enteró de que había muerto 15 años atrás.
Pero para estupor de los parientes del hombre, el Inpec no supo dar razón del lugar donde reposaban sus restos, por lo que la familia instauró una demanda por daños y perjuicios, que fue rechazada en un primer término.
Este año, el Consejo de Estado le dio la razón a la familia y determinó que “el INPEC violó sus derechos a la libertad de cultos, pues no se les permitió darle sepultura por el rito religioso que profesan”.

Es por esto que, según ese tribunal, el instituto penitenciario deberá “adelantar las indagaciones y gestiones correspondientes para encontrar el lugar en el que está el cadáver del interno, con el fin de que sea entregado a sus familiares”.