El origen real de la pizza hawaiana

El mundo podría dividirse en dos enormes grupos: aquellos que les encanta los trozos de piña extendidos en una pizza, y aquellos que estarían dispuestos a encarcelar a los del primer grupo por tremenda aberración. En cualquiera de los casos existe una protagonista en común: la pizza hawaiana.

De entrada nos encontramos con un dato muy curioso: la pizza hawaiana no tiene nada que ver con Hawái. En realidad, curiosamente proviene de la ciudad de Ontario, en Canadá.
Su creación se remonta a la década de 1960, cuando el inmigrante griego Sam Panopoulos, propietario del Satélite Restaurant, llegó de regreso de Detroit y se atrevió a ensayar la receta de la pizza, plato que para ese entonces era toda una novedad para los canadienses.

No es que haya pasado mucho tiempo, pero en esa época, la preparación que mezclaba masa con salsa de tomate era considerada algo menos que una comida “étnica”, algo que además solo podía hallarse en algunos lugares del país debido a su “rareza”.

Sin querer queriendo…

Así entonces, Panopoulos aplicó lo aprendido en su viaje a Estados Unidos, adquirió un pequeño horno y empezó a cocinar porciones que incluían ingredientes como tocino, champiñones, pepperoni, entre otros.
Hacia el año 1962, al hombre se le ocurrió diversificar con otra alternativa, y ofreció a sus clientes la polémica piña como parte de la carta. Y es que el mismo Panopoulos se lo dijo a la BBC: “Detrás de la receta no había ninguna ciencia gastronómica. La piña la agregamos simplemente por diversión, para probar cómo el público la iba a degustar”, señaló.
Un ensayo del gusto que dejó al descubierto parte del éxito de la receta: el contraste que para muchos generaba la dulzura de la piña y el sabor salado del jamón adicionado. Y aquí surge el segundo dato curioso: el nombre de la pizza “hawaiana” se originó simplemente de la marca de piña enlatada utilizada por Panopoulos.

¿Cómo se hizo popular?

Según lo comentado por el hombre años atrás, quizás su incursión en el país la propició una serie de circunstancias. Por una parte, la pizza en Canadá era toda una novedad, por lo que la propia receta no contaba con “normas”. Por otra, la piña en conserva estaba en furor, hecho que contribuyó a que la combinación no se viera muy exótica. “Lo cierto es que gustó. Porque en esos días nadie estaba mezclando dulces y amargos y todo eso. Era simple, comida simple”, relata Panopoulos.
Lo que sigue es historia. Así como comenzaron a aparecer las franquicias durante los años siguientes del siglo XX, la pizza hawaiana no se quedó atrás y se impuso como un ingrediente del menú para quienes no tienen problema con ofrecerle una aventura a su paladar.

Pero como decíamos al inicio, el mundo se divide entre los que califican a esta variedad de pizza como un manjar y los que la consideran una aberración de la gastronomía. ¿En cuál grupo te encuentras?