En estos días se debe ser Camaleón y  muy Millonario para que entreguen una Aval de Popayan a la Alcaldía por el detalle que se coloquen los demás “VERDES” de envidia

 

 

La política es una fantasía, donde se juega con la realidad. Todo es como empezar un monólogo interior.

 En cada cafetín, la política es el tema del día. Allí las palabras tienen otro sentido.

El uno comenta que los auténticos Verdes fueron traicionados y los dejaron como San Roque, sin el pan y sin el perro.

Ahora esa guerra intestina del poder por dominar, muchos no saben que se llama nepotismo y en Popayán se está viendo, la familia del Pollo López y su socio de Turno, tiene un solo sentido y es como si estuviéramos en la época feudal que imponían el imperio del nepotismo.

Ese método del poder de la plata con que se compran las conciencias para llegar al poder.

 

Cuando Dios dijo hágase la palabra, apareció la voz del hombre y cantidad de términos, vocablos para nombrar lo que lo rodeaba, tocaba, veía o se imaginaba.

Así que, para dominar el suburbio o polis y ser más condescendientes con los pensadores griegos, creadores de la organización política, fundamentado en los diálogos, las conversaciones se tomaran el espacio, se buscaron y se encontraron, sin buscarse porque en cada sitio hay una mesa para la labia y tomar un café, como seria los acuerdo para dar el aval a la alcaldía olvidando que Roberto Alejandro Muñoz Molano , el Exrepresentante Oscar Ospina y demás directivos departamentales son tan solo decoración en el momento de entregar el aval a la alcaldía de Popayán.

Allí como decía Don Quijote. “en un lugar del que no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía… (…)”, apareció con su lenguaje filosófico predicando frases: “Cada vez es mayor la sensación de que la política puede suceder cualquier cosa, entender la complejidad del pueblo se ha convertido en una tarea tan ardua como necesaria.” Alguien rompe el mutismo: –Doctor bienvenido a un capuchino. – Todos guardaron un silencio de templo y los murmullos en cada mesa se confundían, nadie entendía nada, precisamente, esto pensó el doctor, cuando dijo esas palabras de libro de ensayos que medio había leído, entre dormido en la cama.

Medité, como un espíritu invitado, invisible en mi estudio: “hay palabras que descrestan” y me encanta la ingenuidad: No siempre las palabras encierran la verdad. Engañan o son hechas para esas artimañas, para quien escucha u oye, lea un periódico que quiera, se enreda en ellas, Usar las palabras es como darle una máquina de afeitar a un niño, y termina lastimándose sus manos. Eso pasa con quienes parlotean como cacatúas, cuando se muerden la lengua defendiendo a un político.

El tiempo es inexorable y muchas veces enemigo por las cosas que no haga. Estamos a tres meses de quienes quieren ser ungidos por el pueblo a los cargos de elección popular; para aquellos que les picó el bicho politiquero de empeñar la palabra con mentiras en los barrios u otros que nuevamente por enésima vez quieren volver, si las voluntades populares le creen. Todo es como meterse al libro de “Alicia en el país de las maravillas”.

 

En todo caso los Camaleones están felices sorbiendo salpicón político y no les importa saber de qué color son lo importante es ser millonarios para que su aval tenga la bendición así se pongan “VERDES “de la envidia