En un acto de sindéresis política la reforma política ganó su primera etapa en el Senado

En un acto de sindéresis política, para mirar el horizonte de la patria repleto de nubarrones y en medio de la confusión que generan actitudes contradictorias de algunos dirigentes de la nación, los parlamentarios de la Comisión Primera del Senado lograron tramitar en primer debate el proyecto de acto legislativo, que modificará el funcionamiento de los partidos políticos en Colombia y fijará las condiciones para acceder a los cargos de representación popular. Volverán a ser importantes los partidos históricos, cuando se permita encabezar las listas de aspirantes a Senado, Cámara de Representantes, asambleas departamentales y concejos municipales con las figuras más destacadas del notablato intelectual del país.

De entrada, se elimina el Consejo Nacional Electoral y se crea un tribunal compuesto por magistrados que deben reunir las mismas calidades de los integrantes del Consejo de Estado, de la Corte Suprema y de la Corte Constitucional, para arrebatarle los espacios a la politiquería que se ha incrustado en el máximo organismo electoral de la nación. El concurso de méritos será el único requisito para quienes aspiren a formar parte del nuevo Tribunal Electoral de Colombia. Se prohíbe la reelección indefinida y solamente podrán acceder a estas responsabilidades máximo por tres períodos consecutivos.
Se acaba la vagabundería del VOTO PREFERENTE, que convirtió a los antiguos y nuevos partidos políticos en agencias de avales electorales, donde los elegidos se cambian de partido como cambiarse de ropa, sin importarles la suerte del país y de sus electores. Se ordena que las colectividades políticas estarán en la obligación de realizar consultas internas, convenciones nacionales, regionales y municipales, o colegios electorales, para escoger los candidatos a los cargos de elección popular y asignar las curules que les correspondan de acuerdo con el volumen de votos consignados en las urnas, en el mismo orden en que aparezcan los candidatos inscritos en la lista oficial de cada organización.
Los partidos políticos, que tienen representación en el Congreso de la República, tarde se dieron cuenta que están perdiendo terreno en la opinión pública y que nuevas organizaciones, especialmente de tendencia izquierdista, están conspirando para liquidar a los partidos históricos, que han sido las catedrales de la democracia colombiana y los autores de las grandes reformas, que le dieron unas instituciones fuertes a la antigua república de Colombia. Acabar con las vagabunderías que los han desacreditado ante el país es la consigna, dentro de la lucha contra la corrupción. Colombia necesita unos partidos fuertes, capaces de entender el sentimiento del país nacional, que mira con estupor cómo se derrumban las instituciones y como hay que recomponer el ordenamiento jurídico, para devolverle majestad al ejercicio de la política.

Si el actual congreso de la república no es capaz de enderezar el rumbo de la nación y de colaborar, sin condiciones, para la reconstrucción de la república, vendrán tiempos muy difíciles, dada la acechanza del “León dormido” que representan los nuevos grupos de izquierda, rezago del socialismo soviético y la guerrilla comunista convertida en partido político de las FARC, que llegarán a remplazarlos, como en Cuba, Nicaragua y Venezuela, para esclavizar al pueblo y acabar con la nación, que ha gozado de libertades e independencia, a pesar de la anarquía y de la corrupción que ha sido la peor vergüenza de la reciente historia de la patria.