Indígenas del Cauca denuncian que grupos armados quieren exterminarlos

Un panfleto difundido presuntamente por las Águilas Negras pone precio por cada nativo asesinado.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) denunció la aparición de un nuevo panfleto amenazante, en el que se ofrece dinero por las vidas de las autoridades indígenas  del norte del Cauca.

El texto, firmado supuestamente por el grupo paramilitar “Águilas Negras”, fue  difundido en distintos sectores de los municipios de Caloto, Corinto, Tóez, El Palo y López Adentro. Las amenazas se dieron a conocer en la noche de este martes 18 de diciembre, justo después de que los indígenas realizaron una marcha por la vida, el respeto al territorio y la no violación de los derechos  humanos de estas comunidades pertenecientes al resguardo de Huellas. En la manifestación también rechazaron la serie de asesinatos (21 este año en el Cauca), entre ellos, el del gobernador, de  Huellas Edwin Dagua, el pasado 7 de diciembre.

“No podemos decir con claridad que se traten de grupos paramilitares, ya que en varios sectores se habla de muchos actores armados como disidencias de las Farc, entre otros. Lo que podemos decir es que es una situación que nos preocupa enormemente”, dijo Jhoe Sauca, coordinador del Cric. Otros líderes del Cric dijeron: «Nos están exterminando por defender los territorios».

Nos están exterminando por defender los territorios
La amenaza está dirigida principalmente a gobernadores, capitanes, coordinadores, guardas, alguaciles y colaboradores, por los que ofrecen entre uno y cinco millones de pesos. Por alguaciles y colaboradores, un millón de pesos; por miembros de la guardia indígena, $ 2 millones; por capitanes y coordinares, $ 3 millones;  y por gobernadores y suplentes, $ 5 millones más.

Estos estamentos señalaron que los indígenas estarían siendo blanco de un exterminio, al parecer, por la disputa de territorios, donde estas comunidades, argumentando estar respaldadas por leyes ancestrales reconocidos por el mismo Estado colombiano, hacen decomisos de droga, cuando ha sido detectada en transportes por carretera.

Bajo esta premisa explican el asesinato del gobernador del resguardo Huellas, en Caloto,  quien debía tener un guardaespaldas, un chaleco antibalas e, inclusive, haber instalado un botón de pánico en su residencia tras haber denunciado las amenazas de muerte de grupos armados que recibía desde mediados de este año.

Sin embargo, el hombre de 28 años, que rechazaba la siembra de cultivos ilícitos y venía pidiendo desde hace 5 meses protección al Gobierno, fue asesinado la tarde del 7 de diciembre pasado.

Según cifras de la Acin, 21 indígenas han sido asesinados en lo que va del 2018 en ese departamento. Los últimos crímenes se presentaron durante el fin de semana del 7 al 9 de diciembre, cuando se registró el homicidio de cuatro nativos en los municipios vecinos de Caloto y Corinto.

“Nos matarán a uno, pero nacerán miles (…). Podrán cortar las ramas, podrán apedrear nuestros frutos, pero las raíces seguirán profundas en el territorio”, clamaba Dagua Ipia en uno de sus últimos discursos. Según voceros de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), un mes antes de ser asesinado había circulado un panfleto de las “Águilas Negras” amenazando de muerte a Dagua y otras autoridades indígenas.

Por ahora, lo que más preocupa a las comunidades indígenas y a las mismas autoridades del Cauca es que el panorama de seguridad empeoró en la última semana. El 7 de diciembre pasado, la Acin y el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) denunciaron el rapto de los comuneros Alirio Quiguanaz Cunda y Marcelo Dagua, cuando realizaban actividades agrícolas. Los hombres fueron liberados una semana después, gracias a la intervención de la guardia indígena.

Así mismo, fuentes de la Armada Nacional y comunidades indígenas indicaron que grupos paramilitares, entre los que figuran miembros del cartel de Sinaloa y aliados con disidentes de las guerrillas Farc, Epl y el Eln, se disputan el control territorial de zonas del centro y norte del Cauca para sembrar cultivos ilícitos, además del control por la minería ilegal en cuencas de ríos de esta región. Las amenazas a líderes indígenas en el Naya, norte del Cauca, también son motivo de alerta para las etnias de la región.