Popayán ha sufrido impresionante retroceso

 

 

Popayán sigue sucia y abandonada, deprimida y decrépita, repleta de huecos por todas partes, como si hubiese sido objeto de los bombardeos que ha anunciado desde Venezuela el déspota, Nicolás Maduro Moros, peligroso vecino de Colombia.

 

Los habitantes de Popayán  habíamos soñado con grandes realizaciones, con la rehabilitación de los barrios de la ciudad capital, con la reactivación industrial de la región, con el liderazgo nacional de este ejecutivo, que había demostrado grandes realizaciones en sus negocios privados, a tal punto que anhelábamos  manejar un banco privado para financiar proyectos empresariales.

 

Llevamos casi cuatro años escuchando la perorata de los secretarios de despacho que le sirve a una galería de aduladores para su actual Alcalde, pero que en el fondo ha constituido un enorme fracaso para el progreso de Popayán.

 

Los habitantes de Popayán  pagamos de buena fe el tributo de valorización por beneficio general y se quedaron en las cuentas bancarias que maneja la alcaldía de Popayán  los recursos necesarios para la construcción de las diferentes vías que están tan solo inicadas o a medio terminar  , que era otra de las obras contempladas en el plan de valorización.

 

Hace un año están abandonados los principales corredores viales de la zona céntrica conocida como aquel centro histórico de Popayán , como si el alcalde Cesar Cristian Gómez Castro  viajara en helicóptero para no darse cuenta del deterioro de la malla vial.  

 

En lo personal, Cesar Cristian Gómez Castro  ha sido un exitoso empresario y hasta un buen ciudadano, al que se le ha olvidado su origen humilde, aquel esfuerzo que hicieron sus padres por enviarlo a la Universidad y, especialmente a sus amigos, que fueron proscritos y relevados de una antigua amistad, que se perdió en los laberintos de su vanidad personal y de su arrogancia.

 

Hace cuatro años, cuando le quitaron a otros candidatos la oportunidad de ser elegido alcalde de Popayán, porque sus propios correligionarios lo traicionaron en las urnas, pensábamos que la voluntad divina le había cobrado a sus jefes políticos algunos pecadillos cometidos en el pasado.

 

 

Tal vez se haya salvado el acueducto de Popayán de los afanes de la privatización, que era el objetivo primigenio del ilustre burgomaestre pero recordemos la forma que nuestra Secretaria de Transito se encuentra manejada por otros de manera indirecta

Tal vez haya experimentado en el alma la frustración de un líder que quiso hacer mucho por la capital de Caucana .

Tal vez haya perdido a sus antiguos socios y amigos, que le han volteado la espalda y hasta algunos miembros de su familia que dejaron de saludarlo.

 Ese es el costo y el precio del servicio público; del apostolado de la política, que es siempre ingrato, aunque en el espíritu masoquista de la mayoría haya siempre la esperanza de conquistar los altos cargos que depara el sistema democrático.

Dentro de tres meses y medio Cesar Cristian volverá a la calle, con la frustración de haber pasado por el cargo de alcalde de Popayán, dejando ingratos recuerdos, aunque haya contribuido a combatir la arrogancia de muchos congresistas se dedicaron a atacarlo, no dejándolo trabajar, que como lo dijo el expresidente Julio Cesar Turbay Ayala, quiso reducirla a sus justas proporciones y ahí están los resultados