Que Tristeza la Popayán de mis amores,  ¡Pa’ atrás como los cangrejos!

 

 

Al analizar nuestra realidad política, encontramos que es realmente ilógico que una ciudad con tantas problemáticas de inseguridad, movilidad, informalidad, desigualdad y falta de ejecución de obras viales se intente gobernar con tantos ataques de aquellos que no han comido el pastel porque eso si les garantizo que si estuvieran enmermelados ya el Doctor CESAR CRISTIAN GOMEZ CASTRO no estaría tan enredado.

En estos ataques es fácil concluir que el alcalde se ha dedicado a “gobernar a la defensiva sin ningún escudero a bordo, razón por la cual no se avanza en la búsqueda de soluciones a problemáticas que aquejan a diario a los payaneses

En este dilema se han centrado durante los últimos años, el Alcalde y las Secretarias. Convirtiendo a la ciudad blanca en un verdadero “campo de batalla”, en donde los “ataques” pasaron de ser agresiones verbales y se convirtieron en agresiones en redes virtuales en tener hasta de cuidarse en los propios chat de la administración de lo que se dice, en conclusión durmiendo hasta con el enemigo. En donde diferencias e intereses personales, han perjudicado únicamente a los Payaneses.

Es deducible que ya no existe un interés de trabajo en equipo, por lo contrario, las dos partes, se han enfrascado en temas personales. Los cuales los han apartado del fin esencial de su labor: Mejorar la calidad de vida de las personas. Lo realmente triste, es que el resultado de esta batalla, será un gran y notorio retraso, pues la no ejecución de programas sociales, políticas públicas y obras de infraestructura necesarias, traerán grandes problemas a largo y corto plazo.

De otro lado, resulta interesante, observar la imagen que tienen los Payaneses de su Concejo. Cómo Vamos?,  creo yo el 62% de los ciudadanos tienen una imagen desfavorable y solo el 18% una imagen favorable ¡No es para más! Los concejales en general como Corporación, durante el transcurso de estos años, nos han demostrado ser inferiores a sus responsabilidades y a las necesidades de la ciudadanía. Se han convertido en una carga más para la ciudadanía, en su intento y querer de renovar la política local.

Al analizar la adversidad política que vivimos, sin necesidad de mirar a fondo las problemáticas (que son demasiadas y complejas). Podemos decir que Popayán, contrario al himno de nuestro municipio (eres madre fecunda de la Patria gestada con luz), no crece, no nace realmente nada, al contrario, va como los cangrejos. Retrocediendo en materia de infraestructura, economía, movilidad, cultura y por su puesto en materia de seguridad.

La tarea de construir la nueva Popayán, así como están las cosas, ya les tocará a los nuevos gobernantes, los cuales tendrán que trabajar con independencia de colores, por un mismo fin, para devolverle a nuestra ciudad el progreso.

Por esta razón, es importante que los jóvenes se  apropien  del debate público, con preparación y conocimiento, para que logremos poner la lupa en las principales problemáticas y solicitemos un verdadero cambio, el cual deberá estar plasmado en un plan de gobierno, que encuentre soluciones y mejore la calidad de vida de los habitantes de la Ciudad Blanca .

Es prometedor ver la pluralidad de candidatos a la alcaldía, así como los cientos de candidatos al Concejo Municipal. Pero de nada servirá tener tanto candidato, si no se realiza un sano ejercicio democrático, en donde primen las propuestas, ganen las ideas y no exista el famoso “todo vale”. Es el momento ideal para dejar la polarización a un lado, hacerle un diagnóstico a nuestra convaleciente ciudad y sacarla de este letargo oscuro.

El nuevo gobierno municipal y el nuevo Concejo, están en la obligación de devolverles con intereses moratorios a nuestra ciudad, el tiempo perdido de manera irresponsable y lo dejado de realizar, devolviéndole a nuestra ciudad su importancia nacional e internacional, mostrándola como la verdadera Ciudad Culta y blanca, la más limpia de Colombia, como el vividero del que siempre hemos presumido y que hoy está en el cuarto de San Alejo, debido a la realidad política que vivimos.

Dios quiera que el próximo alcalde o alcaldesa y los concejales, venzan sus diferencias, dejen la contienda electoral a un lado y trabajen por el bienestar de Popayán.

Este siete de diciembre, encenderé una vela por el futuro de nuestra ciudad y lo invito a hacer lo mismo. Sería imperdonable cuatro años más… ¡Pa’ atrás como los cangrejos!