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Despued de dos años de Covid. ¿Qué ha pasado en el mundo con la inmunidad de rebaño?

La inmunidad de rebaño para covid-19 es una utopía», dice el doctor Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y vocero de la comisión de dicho centro para temas relacionados con el coronavirus.

En 2020, durante los primeros meses de la pandemia, se popularizó un concepto que sonaba esperanzador: la inmunidad de rebaño. El término se refiere a que cuando una gran parte de la población se vuelve inmune a una enfermedad, en este caso la covid-19, es poco probable que esa enfermedad se siga transmitiendo.
De esa manera, toda la población queda protegida, incluso los que no son inmunes a la enfermedad. La inmunidad de rebaño se puede lograr luego de que suficiente cantidad de personas hayan tenido la enfermedad y desarrollen anticuerpos, o que gran porcentaje de la población se haya vacunado.
Tras dos años de pandemia, sin embargo, la complejidad del SARS-CoV-2 ha impedido que ocurra alguno de esos dos escenarios.
Según expertos, hay varios factores que hacen que sea poco probable que se logre una inmunidad de rebaño contra la covid-19, y que por eso, los esfuerzos deben encaminarse hacia mantener la pandemia bajo control, no necesariamente eliminarla.
El comportamiento de las vacunas y su distribución desigual, y la aparición de nuevas variantes, son algunas de las principales razones que hacen ver la inmunidad de rebaño como una meta poco realista.
Existe, sin embargo, la posibilidad de lograr una «inmunidad de rebaño en la práctica», que podría ofrecer ciertos niveles de normalidad en la vida diaria. Más allá de cuál sea el escenario futuro, los expertos insisten en que la vacunación y las medidas de cuidado siguen siendo herramientas poderosas para avanzar en la lucha contra la covid-19.

La evolución del virus

En los dos años de pandemia el SARS-CoV-2 ha evolucionado en variantes que, en algunos casos, le han permitido ser más contagioso y ser un poco más resistente al efecto de las vacunas.
El ejemplo más claro es la variante delta, que ha mostrado ser al menos dos veces más transmisible que el virus original. Y en cuanto a ómicron, los primeros estudios sugieren que parece tener mayor capacidad de escapar la inmunización.
No obstante, las vacunas contra la covid-19 han demostrado ser efectivas para reducir significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad grave o morir.
«Con las vacunas que tenemos, aunque reduzcan la transmisión, el concepto de inmunidad de rebaño no tiene sentido», le dice a BBC Mundo Salvador Peiró, médico especialista en salud pública e investigador en farmacoepidemiología de Fisabio, una fundación de investigación biomédica dependiente de la Generalitat Valenciana, en España.
Y añade que con las tasas de transmisión que se están viendo con ómicron probablemente tenga aún menos sentido. Entonces, aunque las vacunas salven vidas, no pueden evitar que el virus siga avanzando.

Y el hecho de que el virus siga circulando genera una segunda complicación, y es que mientras el virus se siga transmitiendo, existe la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes que sean más contagiosas, produzcan síntomas más severos o evadan el efecto de las vacunas.

Protección menguante

Un tercer factor es que la inmunidad que logra una persona luego de vacunarse o tras recuperarse de la covid-19 puede disminuir con el tiempo, como lo indican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos.
Según Shabir A. Madhi, decano de la facultad de Ciencias de la Salud y profesor de vacunación en la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, la respuesta inmunitaria tras la infección o la vacuna dura aproximadamente entre seis a nueve meses.
Pero eso puede cambiar frente a la aparición de nuevas variantes, por lo que ya se están aplicando dosis de refuerzo que aumentan y fortalecen los anticuerpos tras varios meses de haber recibido la vacuna o haber padecido la enfermedad.
En países como Estados Unidos y Reino Unido, cerca del 70% de la población ya está vacunada con dos dosis. Pero a nivel mundial, poco más de la mitad de la población ha recibido al menos una dosis.
Y en los países de más bajos ingresos solo el 6,3% ha recibido una dosis, según datos de Our World in Data. Eso hace que en muchas partes del mundo aumente el riesgo de que el virus se siga propagando y que surjan nuevas variantes potencialmente peligrosas.

En esencia, de nada sirve que un país esté completamente protegido mientras otras regiones del mundo sigan siendo vulnerables, porque el virus no conoce fronteras.

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