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Nacional

En Colombia no estamos matándonos! Respetada Diana Uribe

 

 

DIANA URIBE

Hace pocos meses, la reconocida periodista e historiadora Diana Uribe Forero, publicó en YouTube un video llamado “Dejemos de Matarnos”, un llamativo trabajo audiovisual en el que se justifica con argumentos atrayentes la aprobación de los Acuerdos de La Habana por parte de los colombianos.

En primer lugar debo decir que me encanta el trabajo de Diana Uribe al frente del Programa Radial Historia del Mundo de Caracol Radio y también a través su propio canal de historia en Internet.  Creo que hace una labor excepcional, logrando despertar el interés de jóvenes y mayores en la historia de la humanidad, haciendo con ello un invaluable aporte a la sociedad.

Hecho este necesario reconocimiento a tan valiosa persona, debo entrar en materia y decir que estoy en desacuerdo con el mensaje del video por considerar completamente equivocado el criterio usado, lo que da origen a una muy diferente base argumentativa, es decir, se plantea que estamos en un conflicto social, lo que es a mi juicio totalmente errado; creo firmemente que Colombia enfrenta una amenaza criminal de gran proporción pero en nuestro país no existe un conflicto social ya que las FARC no representan a nadie ni a nada diferente que a ella misma, sus sórdidas acciones solo persiguen alcanzar sus oscuros intereses que no benefician a ningún sector social de la nación.

Calificar de conflicto la amenaza criminal de las FARC y el ELN sería tan errado como haberle otorgado el estatus de beligerancia al Cartel de Medellín (Pablo Escobar)  por causa de su agresión contra el Estado colombiano ¿Fue la guerra contra el Cartel de Medellín un conflicto social entre los colombianos o una amenaza criminal enfrentada por el Estado? Por supuesto que fue una amenaza criminal.

Los colombianos no nos estamos matando -eso quieren hacernos pensar las FARC y sus aliados no armados para validar justificar su discurso y justificar sus crímenes- nos estamos defendiendo de los criminales, igual que lo tienen que hacer todos los países democráticos y civilizados, con sus organismos de seguridad y sus sistemas judiciales y penitenciarios.

A continuación resaltaré algunas de las afirmaciones e ideas más notorias del video, las que a su vez refuto:

Dice: “Un proceso de paz que nos da la oportunidad de saldar las terribles cuentas que tenemos con el pasado” ¿Cuál es esa terrible deuda que tenemos con el pasado que las FARC nos está cobrando?  ¿Qué le debemos a la FARC o al Partido Comunista que la creo? ¿Acaso las FARC con su actuar criminal terrorista está corrigiendo lo que podemos catalogar como “falencias” sociales que han llevado a las deficiencias de nuestro actual sistema democrático, como son el clientelismo y la corrupción partidista, de la que todos somos de una y otra forma culpables, unos por desinterés en la democracia y otros por lucrarse y empoderarse usando el sistema?

Se hace comparación con Irlanda, Suráfrica, Ruanda. Dichos países vivieron en verdadero conflicto, reflejado en la confrontación entre similares, entre grupos étnicos – culturales – religiosos, etc., que confrontaron por el derecho a determinar el presente y futuro de sus naciones.

Pero ¿Cuál es el conflicto de Colombia? ¿Qué grupos étnicos, culturales, religiosos o políticos están en conflicto en Colombia? ¿Qué grupo de colombianos representa las FARC? Respuesta: Ninguno.

Entonces en Colombia no tenemos un conflicto, puesto que acá no estamos en confrontación costeños contra cachacos, ni “godos” contra “cachiporros”, ni evangélicos contra católicos o contra ateos, ni siquiera “derechistas contra izquierdistas”.  En Colombia lo que enfrentamos es una amenaza criminal que pretende legitimarse con un engañoso discurso Político.

Dice: “La cosa es en serio”. Comparto por completo esta apreciación; no hay nada más serio y tan trascendental para el futuro del país, para bien o para mal (en mi opinión para mal) que las actuales negociaciones de La Habana.

Que desconcertante y lamentable que  tantos colombianos no presten atención a los diálogos de paz entre gobierno y FARC; que se interesen más en el futbol, los reinados de belleza, las telenovelas o realities de TV…  Pan y Circo; al parecer para una enorme cantidad de colombianos, mientras haya plata para mercar, pagar las culebras, salir el fin de semana a festejar, gane la selección Colombia, etc., no importa que el futuro del país se esté definiendo en la Habana, Cuba; país cuyo Gobierno tirano que ha sido cómplice de los grupos criminales de extrema izquierda que han bañado de sangre a Colombia… Pan y Circo.

Qué absurdo es que tantos crean que esta polémica es un asunto entre Santos y Uribe, como si ellos fueran los únicos que habitaran este país de 48 millones de personas; pero de lo que si estoy seguro es que ellos dos son de los pocos que podrán irse cómodamente al extranjero si el fruto de la negociación no resulta lo positivo que pronostica el Gobierno, el resto deberemos quedarnos a afrontar las consecuencias de las eventuales concesiones equivocadas que se le hagan al grupo criminal de las FARC… Venezuela es un inmejorable ejemplo de lo que hablo.

Dice: “Si es posible”. También comparto la idea de que si es posible que Colombia alcance lo que llamamos “paz”, en el que el crimen de las guerrillas y otros grupos criminales no sean una constante amenaza para los ciudadanos, pero difiero por completo en que esa “paz” se logre mediante la negociación de las necesarias leyes y normas que rigen el Estado de Derecho con aquellos que han tratado de destruir a dicho Estado. La paz no se puede lograr cediendo ante la amenaza del criminal, tal y como penosamente lo ha sugerido el Presidente Santos cuando afirmó en el Foro Económico Mundial capitulo Latinoamérica celebrado en Medellín hace unos meses “que si no se aprueba el acuerdo de paz con las FARC dicho grupo terrorista llevaría la guerra a las ciudades en forma mucho más demoledora que la actual violencia rural”. Creo firmemente que podemos lograr esa “paz” si se direcciona el Estado (instituciones y ciudadanos) hacia un mismo norte en el que no haya cabida para quienes se empeñan a hacer uso de la violencia para someter a su retorcida voluntad a sus compatriotas.

Dice: “Debemos renunciar a los odios, a la venganza, a la estigmatización”. Coincido en que el odio es una carga individual que afecta más a quien la siente que a quien se dirige, por lo tanto el ser humano debe buscar superar dicho sentimiento mediante el perdón, pero dicha acción es individual, corresponde y solo puede darse por quien ha sido vulnerado o victimizado. El perdón no es un acto que atañe al Estado quien si está en obligación de aplicar justicia, aquel viejo pero nunca obsoleto concepto de suprema importancia para la supervivencia de la sociedad, la democracia, el Estado, sin el cual no hubiéramos podido alcanzar el actual nivel de evolución social. Justicia no es venganza, ni tampoco segregación o estigmatización. La justicia es colectiva, es la responsabilidad que el individuo debe asumir ante la sociedad por causa de actos que violen los derechos de los demás y que permitirse socavarían y condenarían  al mismo Estado de Derecho. Creo que la señora Diana Uribe se equivoca sobre manera, al igual que el Gobierno Santos y todos los que hoy igualan la justica con la venganza.

En conclusión, los colombianos no nos estamos matando.Los ciudadanos de bien, quienes trabajamos para forjar un mejor futuro para nuestros hijos y así contribuimos a fortalecer el  Estado de Derecho, estamos siendo atacados por crueles delincuentes quienes usan un farsante discurso político para tratar de justificar lo absolutamente inaceptable: Sus terribles crímenes como el narcotráfico, el hurto, la extorsión, el desplazamiento, el secuestro, el asesinato, la desaparición, el terrorismo y el peor de todos, el reclutamiento forzado de niños de los que abusan sexualmente y a los que destruyen su identidad para convertirlos en criminales, ante lo que no puede haber impunidad.

No nos estamos matando, nuestro Estado se está defendiendo de extremistas que recurren a toda clase de crímenes y a lo que ellos mismos denominaron la  “combinación de todas las formas de lucha” (armada, política, social, jurídica y mediática) para alcanzar su único objetivo: La toma del poder para imponerle a Colombia un sistema de Gobierno basado en una fracasada ideología…la misma que hoy gobierna y destruye a Venezuela (Socialismo Siglo XXI = Comunismo).

Nota 1: Es para mí incomprensible que no pocos colombianos instruidos hablen hoy de “reevaluar el concepto de justicia” en el marco de los acuerdos de La Habana, específicamente lo referente a las penas, dicen que castigar con la privación de la libertad es “anticuado”… Como si los delitos cometidos por las FARC fueran contravenciones menores merecedoras de simples amonestaciones, como cursos de urbanidad, o la limpieza de parques, o realizar brigadas de alfabetización, o sembrar árboles ¡Por Dios, donde queda la proporcionalidad de la pena con la gravedad del delito!

Nota 2: En la pasada década del 2000 se demostró que el Estado colombiano cuando actúa sincronizado puede vencer a toda clase de criminales… ¿Cuál es el miedo a las FARC si ya los hemos vencido?

 

Columna de Jaime Eduardo Clavijo Picón, Administrador Empresas Agropecuarias, Director Ejecutivo de la Federación de Ganaderos de Santander y sus Zonas de Influencia – Fedegasan/

 

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