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LA DIALECTICA BIPARTIDISMO Y MULTIPARDISMO EN COLOMBIA

 

Desde 1991, con la promulgación de la Constitución, Colombia entró en un proceso de búsqueda de un modelo político multipartidista que eliminara el eterno bipartidismo que dominaba el sistema político desde que Don Ezequiel Rojas elaboró el primer programa del partido liberal, en 1948, y el señor José Eusebio Caro y don Mariano Ospina Rodríguez, un año más tarde, 1949, redactaron el documento programático conservador. El Partido Liberal y el Partido Conservador se convirtieron en los dos actores principales y prácticamente únicos de la institucionalidad nacional.

Indudablemente, el proceso de desarticulación del bipartidismo tiene una larga y no pacifica historia. Trascurridas las primeras décadas del siglo XX, Jorge Eliecer Gaitán propuso una alternativa a los partidos tradicionales al fundar, en 1933, la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR). El unirimos fue disuelto y la estrategia de Gaitán fue enrolarse en el Partido Liberal; allí promovió debates y protagonizó acciones que produjeron su muerte. El deceso del líder Gaitán potenció entre los dos partidos tradicionales un conflicto que venía larvándose desde los primeros años del siglo. Se produjo el denominado período de “la violencia” (1948-1958), que dejó, para algunos analistas, casi 300.000 muertos.

Un acontecimiento importante, dirigido a crear alternativas al bipartidismo, fue la fundación en 1926, del Partido Socialista Revolucionario; evento que contó con protagonistas de renombre, por su papel en la difusión de las ideas socialistas y comunistas en el país, como María Cano, Tomas Uribe Márquez, Felipe Lleras, Ignacio Torres Giraldo y Gilberto Viera White, quien posteriormente fue protagonista en la fundación del Partido Comunista en 1930. Con ellos se inician un proceso de organización social y política de los trabajadores, sectores campesinos e indígenas del país, que continua desde diferentes expresiones políticas hasta el día hoy.

El bipartidismo se institucionalizó con el Frente Nacional en 1958. Los dos partidos históricos para detener la guerra civil no declarada, además de evitar que el general Rojas Pinilla profundizara su proyecto político para reemplazarlos, establecieron en nuestro sistema jurídico y político, la alternancia en la presidencia y la repartición milimétrica de la burocracia en los diferentes niveles de las tres ramas del poder público hasta 1974, es decir cuatro períodos presidenciales: dos liberales y dos conservadores. El primero en este mandato fue Alberto Lleras Camargo, de 1958 a 1962, y el último fue Misael Pastrana, de 1970 a 1974.

Si bien el Frente Nacional logró sus objetivos pacificadores, también estableció un sistema político que bloqueó el surgimiento civil de competencia política a los partidos tradicionales. La anterior realidad generó, mediado por factores internacionales geopolíticos, que en Colombia se iniciara una etapa nueva de enfrentamiento político-militar con insurgencias. Fundamentados en el cierre del sistema político surgieron las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) en 1964; el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en 1965; el Ejército Popular de Liberación (EPL) en 1967 y el Movimiento 19 de abril (M-19), en 1973. El modelo del frente nacional, prolongó su existencia hasta la Constitución de 1991. El bipartidismo mantuvo el statu quo utilizando un modelo de democracia restringida. El uso sistemático del Estado de sitio creo un régimen político autoritario.

La Constitución de 1991, en su título IV denominado: De la Participación Ciudadana y los Partidos Políticos, con el propósito de crear condiciones para el desmonte real del bipartidismo, prácticamente no ubicó condiciones para la formación de nuevos partidos y de movimientos políticos. Se generó entonces una realidad surrealista, llegando a existir en nuestro sistema político casi 80 partidos registrados ante la autoridad electoral del país. Se requirió entonces, el acto legislativo 01 de 2003, donde se estipuló, como mínimo un 2% de los votos en las elecciones para la Cámara de Representantes o Senado de la República para acceder al reconocimiento como partido o como movimiento político; posteriormente, en el acto legislativo de 2009, este umbral fue estipulado en el 3%. La realidad de hoy es discutible, pero existe un razonable número de partidos y movimientos políticos.

El país en relación al tema bipartidismo y multipartidismo, tiene una realidad compleja y llena de contradicciones. No somos un sistema propiamente multipardista, sino que tenemos varios partidos que es diferente. Tampoco existe el sistema bipartidista que conocieron nuestros abuelos y padres. La diversidad de partidos y movimientos, se conectan con la ciudadanía, de múltiples formas, generando un escenario novedoso para las elecciones presidenciales. Hace muchos lustros los partidos liberal y conservador, como estructuras, no eligen al presidente y la opinión ciudadana influye cada vez más. En los mismos escenarios, las elecciones para congreso, son ganadas por los herederos de los partidos tradicionales, que usan las redes clientelistas, los gremios económicos y las instituciones nacionales y regionales para quedarse con las mayorías.

Desde Heráclito, la dialéctica existe. El proceso histórico-político muestra que se ha avanzado, y nuestro sistema político se ajusta cada vez más a las expectativas del mundo moderno. Estamos en transición. Lo que sigue es la reforma política profunda a nuestro modelo democrático; que de forma ineluctable llegará y que creará condiciones para que en el país exista un modelo político realmente multipartidista.

 

COLUMNISTA INVITADO 

JUAN DIEGO CASTRILLON

 

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